sábado 12 de enero de 2008

Multiplicidad disconforme

La chuspa de papel embebida en sangre, frente al quiosco suspendido, ocho palabras, oh si, lo se, no podemos contener el desequilibrio que presentan las meditaciones amasando uñas y fundiciones abanicas, y el abrelatas eléctrico, succionando el pelo y las manos de la dama doble, la ingenua abeja que no ancha la atención se ruboriza en un portapapeles de alpiste floral, televisión de servidores llenos de colesterol en la ramas hinchadas del ondulatorio a las 4, los triglicéridos chorreando en el suelo y relamiendo la punta del tacón calcinado, mientras, la bocina resuena junto a la bañera espesa... señor Damián, esta ahí, básicamente por el enrojecimiento del hígado se entumecio, el cuerpo queda compacto, tendido en la tríada del símbolo mentolado, es decir tibio y verde, desde luego, llueve sobre el papel lleno de sangre cuarteada.

Se abre ante si un gélido portal dentro la nueve veces vencida, la ciudad del aeropatinaje compulsivo, la ciudad del vomito que levitando en los puentes vigila, justo a la altura de los relojes publicitarios, los de luz telepática con anzuelo, subliminal tracción de nervio central, llena toda pista de cáscaras y acelgas comprimidas con satisfacción. Llegas tarde a la casa, atareado, embalsamado en jeans o bluyines al estilo de los 70, cuando la gente se suicidaba, cuando oliendo a ajo u a ajo se auto flagelaban las tripas, ahora nada altera la hoja de afeitar, si quince días de muerte terminal te sirven un plato de comida caliente, de nuevo embutes medicamentos enlatados, psicoactivos en conserva, revistas de moda, ¿donde te encontrabas? Hiriendo a los traileres con bombitas subacuaticas, no sabes todo el tiempo que he venido y cerrado las puertas abiertas de las prisiones, he tenido la tentación de ponerles un candado caliente, y par conductos de electricidad que les pongan los ojos saltones a quienes en hordas balcánicas turbias olfatean, si a la hora determinada debe concluir, los arrojamos calcinados en las puertas de los zoológicos. en la mañana siguiente, un clan de leones ortopédicos, síntesis sintéticas jugaran en la alberca con la nuevas pelotas, neutros abismos Inter. Estertóreos en olas alambradas de eritrocitos frescos.

Viniendo de esa persona, semi-calcinado de la línea del tren, ordenado flexible en si mismo, su eje, simétricamente, como una caída consecutiva de fichas de domino con filtraciones de polen dúo metano, confederados así, esquivándose los unos a los otros, con recelo poseídos en fijaciones travestidas en los espejos mohosos de la felpa interior, los tumores que limpian los inodoros delos cincuenta y nueve anillos utópicos que cubre la arandela hermética de los mecanismo de vapor chirriando, no es fractral ir por ahí con sugerencias, no es fractal denunciar papelera, no es fractal poseer carne, intuir es desfigurar el núcleo. Dígame Mrs. Fiorenz, ¿tiene Ud. esqueletos de agua sumergidos en la arena de las ostras? qué hace si le digo habrá para Ud. y sus criados motociclos innumerables, serán tres, y sus hijos serán operados de ulcera mientras el heliogábalo despegue, note bien la circunferencia que hemos trazado en las bebidas de los vasos, es un magno evento que incluso hoy se maniobra, cierre la pista con mucha cordura, no pase por alto que en los filtros hay gansos anestesiados teniendo pesadillas con ruedas rojas, lo verán estornudar si no sabe comportase, leerán su periódico con miles de filminas, su memoria estará borrada para mañana, no se lamentará de sumergirse en los antros.

lunes 7 de enero de 2008

Cocinas arácnidas

Se debe ser exacto sobre el mármol húmedo, fingir que la cortada menos profunda con un decimetrillo en la honda curva del tejado, excita tanto como un estimulante corredizo, de puntas alumbradas como quemadas de cuchillo, dobleces de reina africana, aquella emperatriz que corona entre sus piernas de ayuno, babea con ternura de madre y entrega paquetico, encargada de coronar así relámpagos de cristal, aceitados, distorsiones entre la onda herciana y el vidrio soplado, un arte innegable, una corporación abastecida sin créditos sobre una montaña de rayas elevadas, mordidas de peste gris, chillido negro sobre el poblado de inflamaciones podridas de costra y materia.

Días de calor maduro, la benevolencia de la rayos directos sobre los cuerpos de paja de gentes irremediables, convertidos en archivos doblados o ficheros reptiles, cenizas quemadas en esos días de cobre llovizna en los techos de las bacterias azuladas, aquellas que merodean por las zonas conocidas del estimulo, la pared cervical de las calles, la pericia para partir porciones ideales, de nuevo un sello, en una bolsita ajada en el piso, ollas amarillas de preparados, febrilmente calibrados, luego viene ¿qué es la imprudencia? Tranquilo, es una tablita de objetos quebrados y condensados en diminutas neveras candentes, de la liberación de los últimos estallidos mortecinos del alba, los antojos por sumar esquirlas hirvientes y amoratadas, lumpielagos de seguir coronando y cortando, llevando la cuenta de lo que entra y se deja penetrar con repelencia, con esfuerzo para hilarlo una vez mas, en un histrionismo tal, en un mezquino ideograma tan flácido, que las hortalizas se permiten desgarrar en radiadores de pasta moho, no se es imprudente mientras la resina continué creciendo en la línea recta de la olla amarilla.

sábado 5 de enero de 2008

Parricidio itálico

Perduraron quince ostras-tiempo presionando las manos, llevaderas camas de teflón hondando sobre los trastos de equipárate, levanta papel, pájaros de me oíste decir muy raro, no se queda nada afuera, lo que uno siente primero es la gasa limpiandole el pus del ojo, no me importa que hiciste ni donde terminaste, la llave de tu cerebro esta en la cañeria, ja ja, explotas como el letrero de roer apretando la caja histérica que alfabetiza, junto a costras lisas enciende en el bolsillo un ternero con un tejido en húngaro: Elvégzett munkapéldányok, életrajz és ajánlások igény szerinti rendelkezésre.

Bendijeron dos de los frasquitos con los centavos y los cubiertos de esperma amarilla claustrofobia, los inundaron sentando las directrices de los organuelos complejos, un estado de concentración auditoria sobre tubérculos morados, repetia el sueco de la botella de ginebre, llueve la chispa, electrifica temporadas nordicas, plantaciones personales culpadas. si chupa netiquetas conversando con un extraño, vertidas en los platos rosa que te temporizan el brazo, esta bien, hablaremos de algo. Desperdiga el azadón, pierde prontos semáforos afiebrados, y que sin tejer hilos estancieros cuelgan del sótano, con los ojos de ancestro y pugna, catarsis columpiada en el fondo de la tierra en serie, inseminacion de planetas psilocibinos, frente al trafico de neuronas un arsenal hosco coagulado en manteca sintética de tres vastos de orquilla publicitaria, chifla ante los panelistas difamados, modelados in volumétricos anfibios, a las nueve menos vencido, elevaciones migrañazas helvéticas. De manso, rozas el estiércol y te extiendes en ventidos cuartos de concepcion arraigada.