La chuspa de papel embebida en sangre, frente al quiosco suspendido, ocho palabras, oh si, lo se, no podemos contener el desequilibrio que presentan las meditaciones amasando uñas y fundiciones abanicas, y el abrelatas eléctrico, succionando el pelo y las manos de la dama doble, la ingenua abeja que no ancha la atención se ruboriza en un portapapeles de alpiste floral, televisión de servidores llenos de colesterol en la ramas hinchadas del ondulatorio a las 4, los triglicéridos chorreando en el suelo y relamiendo la punta del tacón calcinado, mientras, la bocina resuena junto a la bañera espesa... señor Damián, esta ahí, básicamente por el enrojecimiento del hígado se entumecio, el cuerpo queda compacto, tendido en la tríada del símbolo mentolado, es decir tibio y verde, desde luego, llueve sobre el papel lleno de sangre cuarteada.
Se abre ante si un gélido portal dentro la nueve veces vencida, la ciudad del aeropatinaje compulsivo, la ciudad del vomito que levitando en los puentes vigila, justo a la altura de los relojes publicitarios, los de luz telepática con anzuelo, subliminal tracción de nervio central, llena toda pista de cáscaras y acelgas comprimidas con satisfacción. Llegas tarde a la casa, atareado, embalsamado en jeans o bluyines al estilo de los 70, cuando la gente se suicidaba, cuando oliendo a ajo u a ajo se auto flagelaban las tripas, ahora nada altera la hoja de afeitar, si quince días de muerte terminal te sirven un plato de comida caliente, de nuevo embutes medicamentos enlatados, psicoactivos en conserva, revistas de moda, ¿donde te encontrabas? Hiriendo a los traileres con bombitas subacuaticas, no sabes todo el tiempo que he venido y cerrado las puertas abiertas de las prisiones, he tenido la tentación de ponerles un candado caliente, y par conductos de electricidad que les pongan los ojos saltones a quienes en hordas balcánicas turbias olfatean, si a la hora determinada debe concluir, los arrojamos calcinados en las puertas de los zoológicos. en la mañana siguiente, un clan de leones ortopédicos, síntesis sintéticas jugaran en la alberca con la nuevas pelotas, neutros abismos Inter. Estertóreos en olas alambradas de eritrocitos frescos.
Viniendo de esa persona, semi-calcinado de la línea del tren, ordenado flexible en si mismo, su eje, simétricamente, como una caída consecutiva de fichas de domino con filtraciones de polen dúo metano, confederados así, esquivándose los unos a los otros, con recelo poseídos en fijaciones travestidas en los espejos mohosos de la felpa interior, los tumores que limpian los inodoros delos cincuenta y nueve anillos utópicos que cubre la arandela hermética de los mecanismo de vapor chirriando, no es fractral ir por ahí con sugerencias, no es fractal denunciar papelera, no es fractal poseer carne, intuir es desfigurar el núcleo. Dígame Mrs. Fiorenz, ¿tiene Ud. esqueletos de agua sumergidos en la arena de las ostras? qué hace si le digo habrá para Ud. y sus criados motociclos innumerables, serán tres, y sus hijos serán operados de ulcera mientras el heliogábalo despegue, note bien la circunferencia que hemos trazado en las bebidas de los vasos, es un magno evento que incluso hoy se maniobra, cierre la pista con mucha cordura, no pase por alto que en los filtros hay gansos anestesiados teniendo pesadillas con ruedas rojas, lo verán estornudar si no sabe comportase, leerán su periódico con miles de filminas, su memoria estará borrada para mañana, no se lamentará de sumergirse en los antros.